lunes, 27 de septiembre de 2010

Y fuiste tú....

Fuiste un ángel. Sí, realmente eso fuiste, una persona que con su forma de ser cautivo y conquistó muchos corazones, a pesar de que fuiste una mujer ruda, en el fondo fuiste una persona muy sentimental. Lo sé, porque soy como tú. No puedo afirmar que soy igual, pero si tengo muchas cosas que se parecen a ti. Fuiste una gran mujer. Una mujer ejemplar, que sacó adelante a su familia, que en mi vida fue un eje transversal y aún lo sigue siendo, así ya no estés.

Fuiste tú la que muchas veces me escucho y que a pesar de que te criaste en otro contexto diferente al mio, me entendiste. Fuiste tú la que me cuidó cuando estuve enferma. Fuiste tú la que me dio el honor de llevar tu nombre. También fuiste tú la que muchas veces me corrigió con una causa justa que en el momento no entendí, pero ahora si lo hago. Fuiste tú la que sin querer cuando estuviste enferma, me ayudo a desahogarme, la que aunque yo sabia que no me podía responder lo que decía, me entendía.

Fuiste tú la que de un momento a otro empezó a caminar por el sendero final de su vida, porque quizá ya había cumplido su misión, en ese momento me indispuse, porque fuiste tú la que muchas veces estuvo ahí para mi. Y era ese momento en el que yo debía estar ahí para ti. Fue un tiempo largo, duro y doloroso, pero que a fin de cuentas todo lo que hice fue con amor, con ese cariño y respeto inmenso que sentía por ti.

En el momento en el que me sentí tan mal, mi refugio fue tu compañía, y aunque la última vez fue en ese lugar tan frío y tú ya no estabas tan lúcida como hacía unos meses, fue un momento de tranquilidad, logré desahogarme, nunca me olvidaré de ese momento. Fue especial. Fue un momento en el que el dolor me poseía y quería que me dijeras algo, cualquier cosa, pero con tu mirada me lo dijiste todo. Con esa lágrima que se deslizaba por tu mejilla lentamente.

Tu partida fue el momento más duro, esa llamada a las 11:25 pm, me dejó fria. En ese momento no sabía que hacer, ni que decir, ni a quien llamar. Hice muchas llamadas, pero ninguna con una voz de aliento como la tuya. Esa voz que hacía unos meses no escuchaba, pero que sé que aún existía. Hoy puedo decir que me haces más falta que la que me hiciste ese día. En el fondo sé que estas mejor y que de una u otra manera me acompañas en mi camino, que estás pendiente de mi.

Fuiste y serás siempre una parte fundamental para mi. Siempre vivirás en mi mente y en mi corazón. Serás recordada por tus méritos, tus fortalezas y tus logros que así no fueran de talla internacional, fueron los mejores del mundo. Para mi y las personas que te conocimos siempre, siempre permanecerás viva. ¡Mi ángel eres tú!

2 comentarios:

  1. you seem adoreable! and I agree with alot of your sentiments about how people live there life and how dignity and ethics should play a key role

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